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Jul
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La buena costumbre de escribir una carta

cartaHace tiempo que no me dignaba a escribir, sin embargo ya llevaba días pensando en un tema que tenga que ver con el tópico de este blog. Esta tarde de repente me vino la nostalgia y recordé que hace varios años (no menos de 10) tenía una muy buena costumbre.

¿De qué costumbre se trata? Pues la de escribir cartas.

Tengo una gran amiga con la que nos conocemos por más de 20 años y con la cual a pesar del paso del tiempo y la distancia, no hemos perdido el contacto.

Primero fueron las cartas, luego los correos electrónicos y hoy por hoy la sesión de chat.

Pero ¿qué implicaba escribir una carta? A mi en lo personal no me gustaba utilizar la máquina de escribir. Primero elegía un papel especial y un sobre que hiciera juego. Luego el color del bolígrafo con el cual escribir y finalmente encontrar un espacio adecuado para sentarme con calma a redactar minuciosamente.

A veces era yo la que escribía por primera vez a alguien, otras veces no. Cuando era yo la que empezaba esta suerte de diálogo recordaba todas aquellas cosas que quería contar y las que quería preguntar.

Me tomaba mi tiempo, entonces al terminar, me dirigía a la oficina de correos a colocar las estampillas necesarias y enviar la misiva.

Las cartas, las tan esperadas cartas, esa sensación de cercanía con el otro, saber que ese mismo sobre y ese papel escrito que estaban en tus manos estuvieron en las manos del remitente, que aquella letra venía del puño y letra de tu interlocutor.

Sin lugar a dudas, aquella costumbre guardaba una suerte de magia, tanto para el que escribía como para el que recibía la correspondencia.

Ahora con la prisa, nos conformamos con breves mensajes a través de un computador, y aunque nuestras palabras llegan de manera casi inmediata, nada como escribir una carta.

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1 Response to “La buena costumbre de escribir una carta”


  1. 1 zebisdead
    1 de agosto de 2013 en 20:47

    Una carta es perdurabilidad, es trascendencia, algo que podemos tener en nuestras manos, sentir, oler, su existencia no depende de byts, kilobytes, semiconductores, microchips y toda aquello que en realidad entendemos tanto como la magia negra. Como tu dices el tomar entre tus manos el papel, doblarlo,guardarlo en un sobre, llevarlo al buzón implica mas esfuerzo que simplemente digitar algo sentado. Tu mail se perderá en un año o si desaparece la cuenta, se cambia de clave, cierra el proveedor o quizás cuando sentencien q el correo electrónico es obsoleto, esa carta sobrevivirá por décadas y quizás al verla de nuevo, al tocarla creara en su destinataria las mismas sensaciones que la primera vez. La magia de lo palpable


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