Archive for the 'General' Category

24
Jun
16

Políticamente correcto

Es una costumbre que vive en lo más profundo de mi ser, y a ti seguramente te puede haber pasado.

¿Cuándo tutear a alguien y cuándo no?

Lo primero que me enseñaron mis padres fue que por respeto uno jamás debe tutear a una persona mayor, y que podía tutear a mis contemporáneos.

Luego con el tiempo, me di cuenta de que para marcar cierta distancia, trataba de “usted” a personas que recién conocía.politicamente

Entonces llegué a la ciudad donde el “usted” no existe en la cotidianidad. Nada como un “Vos”, un “Che” y sanseacabó con las formalidades, las formas, los discursos paternos.

Si bien mantuve el “respeto” hacia mis padres, tratándolos de usted hasta hoy en día, empecé paulatinamente a incorporar a mi lenguaje el “vos”.

Regresé a mi ciudad natal años más tarde y retomé lo que se considera políticamente correcto:

Alguien mayor a mi o no tan cercano: ¿Cómo está usted?

Alguien cercano o contemporáneo: ¿Como estás tú?

¡Que se yo! Es algo difícil de erradicar ¿o no?

26
Jul
13

La buena costumbre de escribir una carta

cartaHace tiempo que no me dignaba a escribir, sin embargo ya llevaba días pensando en un tema que tenga que ver con el tópico de este blog. Esta tarde de repente me vino la nostalgia y recordé que hace varios años (no menos de 10) tenía una muy buena costumbre.

¿De qué costumbre se trata? Pues la de escribir cartas.

Tengo una gran amiga con la que nos conocemos por más de 20 años y con la cual a pesar del paso del tiempo y la distancia, no hemos perdido el contacto.

Primero fueron las cartas, luego los correos electrónicos y hoy por hoy la sesión de chat.

Pero ¿qué implicaba escribir una carta? A mi en lo personal no me gustaba utilizar la máquina de escribir. Primero elegía un papel especial y un sobre que hiciera juego. Luego el color del bolígrafo con el cual escribir y finalmente encontrar un espacio adecuado para sentarme con calma a redactar minuciosamente.

A veces era yo la que escribía por primera vez a alguien, otras veces no. Cuando era yo la que empezaba esta suerte de diálogo recordaba todas aquellas cosas que quería contar y las que quería preguntar.

Me tomaba mi tiempo, entonces al terminar, me dirigía a la oficina de correos a colocar las estampillas necesarias y enviar la misiva.

Las cartas, las tan esperadas cartas, esa sensación de cercanía con el otro, saber que ese mismo sobre y ese papel escrito que estaban en tus manos estuvieron en las manos del remitente, que aquella letra venía del puño y letra de tu interlocutor.

Sin lugar a dudas, aquella costumbre guardaba una suerte de magia, tanto para el que escribía como para el que recibía la correspondencia.

Ahora con la prisa, nos conformamos con breves mensajes a través de un computador, y aunque nuestras palabras llegan de manera casi inmediata, nada como escribir una carta.

05
Nov
12

¿Llaves sin cerradura? o ¿cerradura sin llaves?

ImagenLo que a continuación voy a contar, tal vez no sea un hecho tan cotidiano, pero lo incluyo aquí porque ocurrió durante algo muy cotidiano.

Todos los días laborables, camino desde mi casa rumbo a la parada del autobús. Hoy, un lunes como cualquier otro, quizá más nublado que los anteriores, salí más temprano, 10 minutos antes de lo habitual para ser exactos y llegué hasta el sitio donde el amable conductor, en vez de detenerse en la esquina de la calle, avanza raudo y veloz y dobla a la derecha y espera a que me suba a la unidad, por la puerta posterior.

Pues bien, tuve que caminar, no alcancé a ver el ripio que reposaba en la vereda y aquel descuido mio, casi provoca una muy poco “glamorosa” caída al suelo.

El hecho es que me las arreglé cual equilibrista en la cuerda floja, y me mantuve mas o menos de pie, no sin antes haber torcido un poco mi tobillo. Al subir al colectivo, sentí una suerte de vergüenza por el previo espectáculo circense-urbano, agaché mi cabeza y me dirigí a un asiento vacío.

Y fue entonces cuando entendí que todo lo anterior había tenido un sentido… en el sitio vacío, que realmente no estaba tan vacío, reposaban unas llaves, como no vi a nadie a mi alrededor, pues el vehículo no tenía casi pasajeros, tuve el impulso de guardarme esas 3 llaves. Las guardé en mi cartera y durante el resto del día, las olvidé.

Las ignoré, hasta hace unos pocos minutos, cuando decidí tomarlas en mis manos como un tesoro para mi que ahora forma parte del mundo de los objetos perdidos.

Las miro, y noto algo raro en una de estas tres llaves, descubro con sorpresa que una de ellas tiene una forma rara, y tiene dibujado en donde debieran ir las marcas, un nombre, el nombre de “Mario”.

Antes de este descubrimiento, ya suponía que el descuido venía de un hombre, no pregunten por qué.

Observo más detenidamente y me doy cuenta de que esta llave tiene tallado el signo de un equipo de fútbol, de uniforme blanco.

Continúo en mi especie de investigación, y miro otra de las llaves. Esta si abre definitivamente una puerta, y lo que tiene de llamativo es que tiene grabada una letra “J” en uno de sus lados. Por lo demás, nada llamativo.

La tercera llave si que no tiene gracia alguna, es una llave y punto.

Definitivamente hoy, Lunes, 5 de Noviembre de 2012, alguien quedará fuera de lugar, y yo me quedaré con dos llaves que no me sirven para nada.

19
Sep
12

Aquí tiene su cambio

Si bien el uso de tarjetas de crédito y débito se ha popularizado alrededor del mundo, todavía hay compras pequeñas que realizamos con dinero contante y sonante.

Por ejemplo, para utilizar el transporte público, ya sea un bus o un taxi, generalmente no podemos realizar el pago de otra forma que no sea en efectivo.

Pues bien al ir en bus, a veces es preferible llevar lo justo, y es que ocurre algo particular. Pareciera que guardan las monedas de menor denominación para darte el cambio. Ni se te ocurra pagar con un billete grande, porque tomaría tiempo y cuando te bajas del bus, y si no eres demasiado confiado al contar es probable que te falte dinero.

El caso de los taxis, al menos por este lado del mundo es algo más complicado. El taximetro marca un valor específico, y al momento de pagar, el señor conductor redondea a su buen saber y entender, obviamente a beneficio suyo. También es muy común que nunca lleve consigo demasiadas monedas y/o billetes con lo cual es muy usual que te pida que tengas disponible un valor aproximado al que sueles pagar en esa ruta.

Pensando en este asunto del “cambio”, también me surgió la duda. Cuando haces tus compras en el mercado, supermercado o tienda, con la prisa ¿te das el trabajo de contar que el cambio sea el correcto hasta el último centavo? o ¿prefieres confiar ciegamente en la honestidad y habilidad con los números del vendedor o cajero?

Imagen

En lo personal puedo decir que me ha pasado que el cambio ha sido incorrecto, ya sea de más o de menos. Y solo me he dado cuenta cuando necesito realizar otra compra o pago y me sobra o me falta dinero.

Habría que convertir en hábito contar el dinero que recibimos cuando pagamos algo, pues podemos perjudicar a otros o salir perjudicados, aunque más no sea por unas cuantas monedas.

13
Sep
12

¿Por qué prefiero la bici al bus?

ImagenDesde pequeña la bicicleta me llamó la atención. Aprendí lo básico gracias a mi padre y hasta ahí… fueron unos pocos años de usarla más como un juguete.

Pasaron los años y luego por motivos económicos tuve que optar por la bici como modo de transporte de mi casa al trabajo y viceversa.

Al adentrarme en este nuevo mundo de ciclismo urbano, empecé a descubrir que habían otras personas que compartían mi afición.

Me aventuré a tomar un par de clases de ciclismo. Lo primero fue aprender a usar los cambios y luego algunos truquillos básicos para mantener el equilibrio. Normas básicas de convivencia vial, mecánica básica y algunos tips.

Empecé a asistir a la masa crítica una vez al mes, a paseos nocturnos en bicicleta, situaciones que me dieron más confianza.

Estuve tan involucrada que por cerca de un año trabajé para una ONG que promueve la Bicicleta como modo de transporte alternativo.

Cosas de la vida, cambié de trabajo y si bien la distancia no era demasiada, no tenía donde dejar mi vehículo no motorizado. 

Retomé lo que no quería: El bus. ¿Y qué implica movilizarse en bus? Al menos aquí, implica ir como en lata de sardinas, con malos humores y olores, frenazos, gritos, insultos… La gente está estresada, el conductor también y eso se percibe en el ambiente.

Hace pocos meses se anunció la solución a mis problemas: La bicicleta pública.

Pensada para viajes cortos de no más de 45 minutos, con estaciones ubicadas estratégicamente en el hipercentro de la ciudad. Con una membresía anual de $25.- puedes acceder a este servicio. 

¡Obviamente no dudé en suscribirme!

Hace 2 días, recibí mi carnet y ayer fue mi primer día de uso de la Bicicleta Pública en mi ciudad.

La noche anterior, como si fuera primer día de colegio, había colocado en un bolso mi casco, mis guantes y mi sujetabastas.

Relativamente temprano, caminé algunas cuadras hasta la parada más cercana con una sonrisa dibujada en mi rostro.

Al llegar, muy amablemente me atendió una joven que incluso me ayudó a acomodar mis cosas en la canastilla.

Me subí a la bici 393, empecé a pedalear y sentí algo increíble, una completa y absoluta sensación de LIBERTAD.

Casi había olvidado lo maravillosa que puede ser la vida, desde una bicicleta.

Fue un trayecto breve de 30 minutos, los mejores que he vivido rumbo a mi oficina en este tiempo.

No digo que no vuelva a subirme en un bus, porque también a veces es necesario, pero definitivamente prefiero el ciclismo urbano.

07
Sep
12

Su rostro me es familiar…

Imagen

Sales a la calle, tienes una reunión, vas a realizar una compra, en fin, haces tu vida normal y de pronto se te acerca alguien que te saluda efusivamente.

Por tu mente pasan miles de ideas, pero ni de casualidad sabes de quien se trata, su rostro te es familiar, sin embargo y por ser algo recíproco con tu interlocutor, saludas de manera amigable.

La situación empeora, éste ser extraño, te trata por tu nombre, sabe mucho de tu vida, y en este breve diálogo incluye detalles que te hacen pensar que es imperdonable que no recuerdes de quien se trata.

Preguntas generalidades tales como: ¿Que tal el trabajo? ¿Como está la familia? ¿Hace cuanto que no nos vemos?… Y sabes que debes ser cuidadoso, porque al mínimo error, podrías hacer notar que no tienes la más remota idea de con quien estás hablando.

El o la desconocida se despide y a ti te queda una fea sensación. O bien estás empezando a perder la memoria, o de plano la tuya es muy mala.

Pueden pasar minutos, horas, días, meses, incluso años y de pronto, de la nada viene a tu mente un leve recuerdo y dices: ¡Ah! pero si se trataba de X persona! ¿Cómo pude olvidarlo?

Confiésalo, te ha pasado más de una vez!

29
Ago
12

Top 10 de las excusas más frecuentes por llegar tarde

¿Por qué siempre que se nos hace tarde a una cita inventamos una excusa?

Mi madre solía decir “Excusas no pedidas, faltas cometidas”. Seguramente que si, que en el fondo cuando inventamos una excusa por haber llegado tarde a un encuentro, cita, entrevista, sabemos que tenemos la culpa (o buena parte de ella).

Al mirar el reloj y notar que ya se pasó la hora de llegada, en el trayecto empezamos a pensar cual será la mejor excusa.

A continuación, anoto las 10 más comunes:

  1. “El tráfico estaba imposible”.
  2. “¿Que no nos íbamos a encontrar más tarde?”
  3. “Tuve bastante trabajo hoy”.
  4. “Se me detuvo el reloj y no me di cuenta de que era tarde”.
  5. “No encontraba taxi”.
  6. “Hubo un accidente en la vía”
  7. “Se dañó el ascensor y me quedé atrapado/a”.
  8. “Te envié un mensaje avisándote que llegaría más tarde ¿no te llegó?”.
  9. “Tenía cita con el médico, pero otro paciente llegó tarde y me atendió luego y se me acabó el saldo y no tenía como avisarte”
  10. “Ni te imaginas todas las cosas que pasé para poder llegar… pero bueno ¿Más vale tarde que nunca?”

En vez de andar inventando excusas, bastaría con un “lo siento”.




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